Dinámica de autoestima – El mejor reino.

OBJETIVOS: Subir la autoestima de los participantes de la actividad. Conseguir ser coherentes en la toma de decisiones. Respetar el turno de palabra.

EDAD: A partir de 14 años.

TIEMPO: 60 minutos aproximadamente.

MATERIAL: Hojas de papel y bolígrafos.

DESARROLLO: Cada participante será un rey o una reina y tendrá su respectivo reino. Los animadores serán sus consejeros y se quejarán de que los reinos cada vez funcionan peor.

“Majestad, la situación es insostenible, los graneros están vacíos al igual que nuestras arcas. Además necesitamos dinero para financiar nuestras campañas militares contra los ejércitos que nos amenazan por el Norte. Los campesinos y los artesanos tienen hambre, no pueden hacer frente a los nuevos tributos que aprobamos y se están levantando en rebeldía. La miseria ha facilitado la aparición de pequeños brotes de epidemias que amenazan con expandirse”

Cada participante (rey o reina) tendrá que proponer en una hoja de papel sus cualidaddes más positivas, con las que intentar conseguir que su reino se supere y salga de la decadencia.

Una vez hecho, los animadores distribuirán a los participantes en subgrupos de cuatro personas (dependiendo del número), y cada uno elaborará unas conclusiones de sus aspectos positivos para mejorar el reino, después de hacer la puesta en común de las cualidades de cada participante.

Cada subgrupo expondrá al resto del grupo cuáles son sus conclusiones para que el reino se recupere.

Todo el grupo se reunirá en círculo y los animadores preguntarán a los jóvenes cómo se han sentido, si consideran que sus propuestas han sido útiles y en qué medida se han visto reflejadas en las conclusiones finales.

Esta dinámica esta contextualizada a partir del centro de interés de la época medieval, se puede proceder a la adaptación de otro, modificando el texto introductorio y el contexto.

Para facilitar la actividad si los participantes se bloquean, los animadores pueden llevar algunas cualidades positivas escritas en hojas de papel y repartidas entre los miembros que tengan más dificultades.

Los animadores tienen que controlar que algunos componentes no lleguen a sobre valorar unas cualidades por encima de otras, consiguiendo así una discriminación respecto a sus compañeros.